Seleccionar página

“Somos infelices porque no vemos de qué manera puede terminar nuestra infelicidad; pero lo que realmente no vemos es que la infelicidad  no puede durar siempre, porque incluso la persistencia de una misma condición comporta un cambio de humor”. Si no me equivoco es un fragmento de una novela de William Gerhardie.

 Viene a cuento de la situación en la que nos encontramos, impensable hace unos años. A medida  que la crisis se agudiza modificamos cosas que nos permiten continuar. Tanto a nivel personal, como familiar o de trabajo, nos adaptamos a la situación en mayor o menor medida.

Y es esta adaptación la que nos permite en muchos casos descubrir maneras de hacer  que de otra manera no habríamos alcanzado. Creo que, en general,  las personas  nos acomodamos cuando todo funciona y es en épocas de crisis cuando sale todo el potencial.  Después de una época de “depresión” personal, de incredulidad (“no me puede estar pasando esto a mi”), incluso de momentos de desespero  e impotencia, creo que toda pasa por coger las riendas, poner ganas, imaginación i todos los recursos personales para tirar adelante: buscar ayuda si es necesario, apoyarse en la familia e intentar valorar lo que tenemos de positivo en la vida.

Es cierto que muchas veces las cosas se nos escapan, que la situación no depende de nosotros, la crisis es global y un largo etcétera. Lo que si depende de nosotros es nuestra actitud. Es difícil ser positivo cuando ves las noticias, lees el periódico o no alcanza a cubrir lo más esencial, pero: dónde está el final, cómo y cuándo acabará todo esto.  Esta situación crea una gran inseguridad: “en qué me estoy equivocando, qué hago mal”.  Además del proceso de adaptación a la nueva situación se impone una revisión, un ponerse las pilas o dicho de otro modo: mejorar en todos los sentidos.

 Albert Einstein dijo:

“Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar por superarla”.