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Recuerdo cuando mi padre enviaba a mi hermana a cobrar a un cliente.
A veces había algún problema y el cliente estaba descontento.AMPOLLES-CRISTALL
La recomendación de mi padre era: “no te enfrentes, deja que se explique, no le interrumpas, que muestre su enfado, y, cuando lo haya hecho, busca una solución que le satisfaga”. Creo que es una buena fórmula.A veces, en el trabajo, nos equivocamos, no cumplimos con las expectativas del cliente. Lo que no podemos hacer es entrar en una dialéctica de enfrentamientos. Hemos de aprender de nuestros errores.
Cuantas veces vamos a sitios y al salir resaltamos la amabilidad de la persona que nos ha atendido cuando debería ser lo normal.
Creo que la mayoría de las veces cuesta poco contentar a la gente. Cuando estamos de cara al público hemos de mostrar una buena educación, pero también debemos ser flexibles para adecuarnos a la singularidad de la persona a la que estamos atendiendo.
La atención al público es un puntal para cualquier tipo de negocio y a menudo las empresas y comerciantes olvidan que todas las personas que se relacionan con el cliente (comercial, dependiente, transportista, telefonista….) son la imagen de la empresa.
En los tiempos difíciles que estamos viviendo no nos podemos permitir el lujo de perder ventas por una mala atención.
Conviene revisar si estamos haciendo bien las cosas en este aspecto.